Gastronomía
Asienta la cocina seguntina en tres pilares: productos de calidad, tradición y buenas manos. Lo primero lo da la región y así, es la nuestra tierra de caza y pesca fluvial (también de piscifactorías), de pastos de ganado ovino y, aunque menos, caprino, de huerta (magníficos los tomates de Sigüenza) y hasta de especies tan peculiares y esperadas cual son las setas de cardo y los níscalos.
Puede el comensal abrir boca con cualquier entrante, antes de catar la reconfortante sopa castellana, unas migas alcarreñas, que se acompañan de chorizo, torreznos y huevo frito, o unas judías con chorizo, oreja y morro; también las hay con liebre. Después nos espera un asado de codero o cabrito, que debe servirse con ensalada, bien regado con el vino apropiado.
Se amplía la oferta con la caza (perdiz, codorniz, conejo o liebre), estofada o escabechada y la pesca, principalmente trucha, también escabechada, frita con jamón.
No harán mal postre unas yemas seguntinas, unas nueces con miel o unas torrijas, si se viene por Semana Santa; también, en el otoño, deben probarse las harinosas (tortas de uva negra.) Tras el café, un estupendo aguardiente con miel de la tierra.
Durante los fines de semana del 15 de octubre al 15 de noviembre se celebran las Jornadas Gastronómicas Seguntinas, con menú regional: migas castellanas, asados,
En su temporada, otoño, han de pedirse las setas de cardo, guisadas o al ajillo.
En toda época, las barras seguntinas despliegan un abanico gastronómico muy atractivo a base de productos de olla (chorizo, lomo de cerdo y costillas en adobo), torreznos, asadura de cordero, callos a la madrileña o morcillas de arroz.